
Bueno, esta historia la había escrito hace unos meses, por obligación de mi maestra tutora de la escuela para un concurso nacional de la juventud y la mar, de hecho nunca supe que pasó con eso, solo recuerdo que lo hice en un momento que se podría decir muy estresante por ver el sufrimiento ajeno de alguien que come, duerme, cuidas y respira a lado tuyo cada momento de tu vida, lo hice por ella, mi abuela...
Oigo el sonido del mar y siento el dulce viento que me acaricia en cada momento, cada vez que vengo a este lugar noto que la arena es cada vez mas blanca, pareciera que cada cambio significara algo, estoy parada viendo la inmensa agua salada, tan azul y tan calmada, quisiera parecerme al océano, sentirme tan poderosa y llena de vida pero al mismo tiempo estar tranquila cuando quiera.
Los recuerdos se inundan en mi, cada momento, cada fecha, cada detalle, están aún ahí, me arrepiento de varias cosas y pienso lo tonta que he sido, me acerco un poco más para que las pequeñas olas arropen a mis pies, el clima esta soleado, y el agua tibia por los rayos del sol, mis manos arrugadas tocan mi rostro, solo para limpiar algunas gota de lágrimas en mis ojos.
Las cosas no han estado fáciles últimamente, me estoy empezando a hartar de las cosas tan superficiales de la vida, lo único que escucho son preocupaciones por parte de los demás, yo antes compartía lo mismo, el estrés de la vida, el interés de la opinión ajena o si el clima nos derretirá a todos.
Si tan siquiera nos diéramos cuenta, que los únicos que podemos parar eso, somos nosotros, aunque tengo que admitir, que muchas cosas ni dios lo pueden detener, como en este caso, alguien espera su fin, lentamente y dolorosamente.
Me voy acercando un poco más al agua, traigo puesto un vestido blanco, un poco largo, mi pelo esta suelto, he notado que mi cuerpo ya no es el de antes, mi familia no deja de decirme que no salga sola a otras partes, pero claro nunca he aprendido a hacerles caso, desde muy pequeña he desobedecido a todo el mundo, tal vez sea la razón de mi situación ahora, las consecuencias de la vida siempre dejan marcas imborrables y ahora estoy pagando por ello.
He notado que las olas se están volviendo más grandes, esta atardeciendo, me quedaré el tiempo que quiera, no creo que alguien intente detenerme, todo ya está hecho, pareciera como si el sol se estuviera despidiendo de mi.
Quiero recordar mi juventud tal cual fue, hermosa y rebelde, llena de vida, como en ninguna otra etapa, con los típicos amores esporádicos que conocí algún en uno que otro baile, en uno de esos, había conocido a un joven cuya memoria no deja acordarme, su piel era completa mente blanca como la arena del mar, sus ojos eran completa mente azules, al verlos podías perderte en ellos, me hacían recordar otra vez al mar, no me importa cuántas veces repita aquella palabra jamás me cansaré y su forma de ser era igual que esta ya que su estado de ánimo podía cambiar en un abrir y cerrar de ojos, lo amaba con todas mis fuerzas, tampoco recuerdo que paso de él, ojala no se me olvide de nuevo su rostro, mis últimas ganas de vivir, fueron por esta persona, ahora ya nada me queda sin él.
Escucho unos gritos, son de personas…
—“¡Atrápenla!, ¡ahí esta!… ¿Cómo se pudo escapar?”
—“No lo sé, ¡aparte es casi imposible que allá llegado tan lejos!
Volteé atrás, eran cuatro adultos vestidos de blanco, escape de ese ligar porque no me sentía libre, me sentía miserable, no esperare más, porque ya sé cuando me llega mi final, y en este momento llegara…
El cielo se oscureció, no sé en qué momento las nubes llegaron, creo que fue cuando esas personas llegaron, como si fuera una señal de mi hora, las olas y el mar, todo junto en si se convirtió en agresiva, aquellas olas tranquilas ahora parecían monstruos, me sentía un poco mareada, pero mucho antes, me asustaba mucho porque las cosas se me olvidaban, cada vez me sentía más inútil, las cosas que hacía antes ya no las puedo hacer ahora, las personas que mas amaba no supieron cuidarme, pareciera que no me quisieran a su lado, por eso, por esa razón me encerraron en aquel lugar, lleno de gente como yo, sentía que mi vida ya no tenía sentido, y aquel hombre que ame, estuvo conmigo, se fue de la misma manera en la que me iré yo, mis manos ya están arrugadas, y mi rostro está lleno de arrugas también, mi cuerpo esta delgado y flácido, mis cabellos teñido de blanco.
Me controlaron a más no poder por mi ineficiencia, siempre quise que fuera de otra forma, pero por el simple hecho de que mi memoria ya no sirva como antes, la vida parece despreciarme cada vez más, ahora me una junto al mar, antes de que ellos lleguen.
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