domingo, 4 de diciembre de 2011

Un error de los grandes.


Nunca debí dejar que todo esto pasara, desde las miradas, desde la primera palabra que me dirigiste, desde el primer abrazo, desde el primer beso, desde la primera vez que viste todo de mí, no sabes cuánto me arrepiento, no sabes la preocupación que me has causado con estos ingratos recuerdos en mi mente, que me seducen una y otra vez en varias ocasiones del día.
Agradezco que las cosas hayan terminado de la manera en que fueron, creo que si todavía estuviera contigo seria infeliz.
A pesar de que hace meses paso todo esto, de que no paso nada más “profundo” entre nosotros dos, que no me quitaste lo más preciado de mí, no puedo olvidarte, no puedo olvidar aquellas veces cuando me acariciabas, aún cuando empiezo a recordar me da nauseas, la culpa y el asco a mi misma se llena en mi, muchas veces quisiera regresar el tiempo, en donde diría: “Basta”, pero no, no fue así, recuerdo todos los detalles, tu camisa, tu habitación, tus labios, entre otras cosas, el solo hecho de teclear esto me da ese dolor en el pecho, mis ojos parecen quemarse al similar todo eso.
Me empiezo a decir: “¿Cómo pudiste ser tan idiota?”, tengo que admitirlo, fui más que eso, fui una estúpida, una tonta, un inepta, al pensar que cualquier humano podría querer a alguien como yo, tal y como soy, con todo en mi, si fui más que una idiota, no creo que alguien pueda quererme, no creo que alguien querer a alguien como yo.




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